miércoles, 15 de mayo de 2013

Steven Wilson en el Teatro Metropólitan 2013

Teatro Metropólitan. 14 de mayo de 2013.
   Probablemente ha sido el concierto que más había esperado en el presente año. 

Steven Wilson me hizo vibrar con su música desde la primera vez que lo escuché, cuando un amigo me propuso mirar/escuchar el vídeo "Harmony Korine", ¡Y cuánto agradezco que me haya incitado a conocer a este grandioso artista! 

   Sí, ésta fue la primera vez que pude verlo en vivo. Y definitivamente me quedé con la boca abierta, con los sentimientos al borde y las mejillas humedecidas de lágrimas en varias canciones.  

Arribé al Metropólitan a las 07:00 pm (dos horas antes del concierto), me encontré con el amigo que me "presentó"  la música de Steven, compré cosillas y hasta una cerveza para beber adentro (es algo extraño, puesto que casi no bebo, pero sentí enormes ganas de hacerlo ¡Jajajá!) En fin, todo muy tranquilo. 

Aproximadamente a las 09:10 pm se apagaron las luces, estalló el bullicio de los presentes. Nick Beggs, Chad Wackerman, Adam Holzman, Theo Travis, Guthrie Govan y Steven Wilson se plantaron en el escenario. Cuando vi a Wilson ahí, a unos metros de mí, con sus característicos pies descalzos, sentí inmensas ganas de llorar.
La multitud gritaba emocionada, las luces centelleaban y el intro de Luminol hizo que mi cuerpo se moviera solo y el pecho me ardiera de tanta emoción. Nunca disfruté tanto esa canción. 

Le siguieron Drive Home, The Pin Drop, Postcard, The Holy Drinker, Deform to form a Star, The Watchmaker, Index, Insurgentes, Harmony Korine, No Part Of Me, Raider II, The Raven That Refused to Sing y, Radioactive Toy (Porcupine Tree)

Sin duda, The Watchmaker obtuvo otro significado para mí en el recital, me conmovió hasta estallar en lágrimas, jamás la piel se me erizó tanto, ni el corazón me bombeó tan rápido con alguna canción. Creo que se ha convertido en mi canción favorita de este señorón.


Disfruté de absolutamente todas las canciones, Index me cerró la boca, confieso -y aunque pueda ser linchada, jajá- antes de ayer no era tanto de mi agrado tal composición, pero definitivamente todo cambió -risas- me enamoré de ella, de pies a cabeza.

Y, por supuesto, ¡Radioactive Toy! ¡Cómo la coreamos, caray!

En resumen, el concierto fue increíble. Salí con una sonrisa inigualable del recinto y, como si no me hubiera bastado, de regreso a casa fui escuchando todo el The Raven That Refused to Sing, en el auto de papá. Pero como bien dijo un hombre en la salida, cuando pasábamos por un Café -frente al Metropólitan- en donde sonaba Luminol: ¡Sonaba mejor adentro!


Una de las mejores jodidas experiencias en mi vida. Wilson, te amo. (?)

Hermosas "chunches" que compré, jajajá.


                                                                                       


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