lunes, 13 de mayo de 2013

Sólo supliqué un "No".



De como, al casi intimar con Hedonismo, encontré la muerte. 


- Toma mi mano, ámame. No temas más, estoy aquí. Para ti, sólo para ti. -Repetía a mi oído Hedonismo. Tendiéndome en su lecho con sábanas perfumadas y cubiertas de rosas.
Yo decía nada, temía y después de un rato huí de ahí.

Razón me notaba pálida. Yo enfermaba, contagiada por Duda, a quien encontré de vuelta a casa y me había estornudado en la cara.

Enfermé, enfermé, enfermé. Y deseaba estar con Hedonismo, pero Razón me mantenía atada a la cama. Así pasaron muchos días, muchas tardes y muchas noches.

Hedonismo tampoco me buscó, sedujo a miles más.

Yo morí, tendida y atada a una cama por Razón, enferma por culpa de Duda, traicionada por él; Hedonismo.

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